
La leyenda de la Colodra
Amor, una laguna y un pasadizo secreto
En tiempos mozárabes, un joven vaquero y una pastora se enamoraron cuidando sus rebaños junto a la laguna. Antes de partir a servir a Tarazona, él le regaló una colodra de cuerno con su nombre tallado.
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Años después, limpiando el barro de una huerta en Tarazona, el vaquero encontró esa misma colodra. Los tarazoneses, convencidos de que existía un pasadizo bajo tierra entre la laguna y su ciudad, lo apresaron y el walí lo condenó a la horca.
Cuenta la tradición que la pastora subió desde Añavieja hasta lo alto de Vaqueca y, desde allí, maldijo a los de Tarazona.























